domingo, 4 de febrero de 2018

Carta a mi amigo Mario





Estimado Pito:

Si supieras que te conocí por tu pernil. Sí, porque una tarde llegó mi esposa del trabajo con un pedazo de pernil de la oficina y me dijo que lo había hecho el papá de una compañera de trabajo y así trajo también una ensalada de guineos verdes con camarones. Tengo que confesarte que me dieron celos porque no podía imaginarme ningún otro viejo que cocinara mejor que yo.

Mas tarde llegaron muestras de flanes, coquito y otras sabrosuras. Tenía curiosidad en conocer personalmente a el misterioso chef.

Mi esposa y tus hijas Miriam y Wilma compartían labores en la misma empresa por muchos años. A decir verdad fortalecieron su amistad en los pasados 8 a 9 años. 

Una noche los invitamos a una velada en nuestra casa y fue cuando te conocí a ti y a tu esposa Mimi. Estaban además tus hijas y sus maridos y  otra pareja que ya eran parte du tu familia.

Esa noche se soltaron los caballos después de comer... Me dió con poner música vieja y empezamos a recordar viejos tiempos. Recuerdas que "Shorty",  se sabia todas las canciones y yo con la juma le dije que - tenia tremenda memoria pero que cantaba malo... A tí, parecía que te estaban haciendo cosquillas de lo mucho que te reíste. Allí todo el mundo se soltó y entre palo y palo, canción y memorias empezamos a hacer chistes de todos los colores. Hasta tu te tiraste unos cuantos...

Aquella noche nació una amistad que valoraré por siempre. Desde aquella vez nuestras familias se unirían y cuando no era en la casa de tu hija era en la mía. Con cada visita, una nueva oportunidad de conocernos. Me fuiste claro desde un principio que "tu no estabas retirado, sino jubilado". Me hablabas de tus experiencias en el ejercito, de tu escuela Superior (La Central High) y de tu trabajo en la Autoridad de Fuentes Fluviales. Tu mismo te vacilabas diciendo que hasta estas alturas habías cobrado más cheques de jubilación que los que habías cobrado trabajando. Me decías que contigo el Sistema de Retiro había perdido. Para completar, mira si el mundo es chiquito, uno de tus mejores amigos de tu infancia y también de trabajo, Ivan Diaz, era amigo mutuo.

Hablamos de cuanta cosa y nunca te escuche hablar mal de nadie. Te gozabas tus chistes y tus cuentos y escuchabas con atención los míos.

Tengo que agradecerte el que nunca me fallaste cuando te invitamos a nuestra casa. Según tu hija Miriam ya a tu edad no te gustaba mucho salir de la casa pero si era para casa de Jean y Antonio, si te apuntabas. 

Agradezco el que fueras fiel seguidor de mis relatos y mis Blogs en la Internet. Me los comentabas y me repetías los chistes que leías en mis loqueras. Te convertiste en un viejito tecnológico al cual esta vaina cibernética la entendía y le gustaba. Escuchabas Radio Don Toño y me satisfacía que alguien apreciara lo que tratamos de hacer con nuestra música, porque también de eso sabías...

Hace cuatro años se fue Mimi, tu esposa, y hace unos días tu renunciaste a cualquier vida artificial para encontrarte con ella. ¡Eso se llama Amor del bueno! Hasta muriendo sigues dejando tu huella...

Pito, como yo no sé como trabajan las cosas celestiales, nunca me he muerto y los que se fueron ninguno ha regresado para contarlo, tengo el deber y obligación de pedirle a San Pedro que te entregue esta carta.

Juan Luis Guerra dijo que "en el Cielo no hay hospital",  pero yo confío que haya Internet porque tienes que saber lo que ha pasado acá abajo desde que cerraste tus ojos.

No tengo que decirte que haces una falta increíble. Tus hijas y tu familia prepararon una ceremonia digna de ti. Tus cosas preferidas eran exhibidas como trofeos. La funeraria estaba hermosa y repleta de todos los que te querían. CJ, tu nieto habló con el corazón en la mano y nos tocó en lo más profundo de nuestros sentimientos. Así mismo cada uno de tus cuatro nietos dejaron saber a todos cuanto tú significabas para ellos.

La Misa fue muy emocional y el cura habló de tí en cantidad, (hasta de tu coquito habló). La caravana para llevarte a tu última morada fue inmensa. Yo nunca había estado en una ceremonia para un militar y para mí, fue tremenda experiencia. Cuando tocaron la trompeta yo pensé que habían puesto un disco y empecé a buscar las bocinas de donde provenía el sonido. Cual fue mi sorpresa al ver una cadete tocando en vivo y a todo color la famosa tonada del soldado caído. Entenderás que se me pararon todos los pelos.

Esto lo escribo para ti... si alguien mas lo lee que se entienda que así era que nosotros hablábamos, pero dejé atrás las malas palabras no vaya a ser que San Pedro lea la carta y le vaya con el chisme al Grandote.

Pito, fue un placer conocerte y contar con tu amistad.

Tu amigo,
Antonio


PD. No te digo que nos vemos pronto porque quisiera quedarme un ratito mas por acá.